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PORCA MISERIA

El Real Madrid salió a por el partido desde el inicio y logró adelantarse en el marcador, pero una nueva bajada de intensidad en su juego condenó a los blancos a empatar un partido en el que merecieron mucho más
San Siro aguardaba que el partido de anoche fuese lo más emocionante y bonito posible. Muchos opinaban que el aburrido encuentro del Bernabéu había sido sólo un espejismo de lo que se esperaba a la vuelta y la verdad es que el encuentro entre el Milán y el Real Madrid no defraudó a nadie. Los dos equipos salieron enchufados. El Milán salió a defender y a intentar coger a la contra al equipo blanco y los merengues salieron a por el partido desde el inicio e intentando asfixiar las ideas del rival.
Pellegrini decidió sacar a los once valientes que se habían impuesto con casta y pundonor al Getafe. Sabia decisión la de Don Manuel que buscaba que la velocidad en la delantera y la posesión del esférico fuesen las armas del conjunto blanco en su visita a Italia. El chileno también había dado una orden clara, tirar a puerta para probar la eficacia de Dida. Benzema fue el más activo y cuajó su mejor actuación desde que llegó al Real Madrid.
En defensa las cosas salieron bien esta vez. Arbeloa cumplió con nota y secó a Pato en casi todas las ocasiones que el brasileño tocó el balón. Para ello contó con la inestimable ayuda de Marcelo que, jugando de interior, lo hizo francamente bien. Los dos centrales estuvieron a la altura durante todo el encuentro. Pepe cortó todo lo que llegaba de frente y Albiol tuvo que acudir a hacer la cobertura al lateral izquierdo impidiendo que los rossoneros entrasen por esa banda. Ramos también mostró una gran mejoría con respecto a sus últimas actuaciones.
El Madrid salió presionando y sin dejar jugar al Milán. El conjunto de Leonardo sólo se limitaba a buscar a Pato que, como ya hemos dicho, apenas intervino en el encuentro gracias a al buen hacer de Alvarito Arbeloa. EL mediocampo merengue se dedicó a tocar el balón. Xabi Alonso lo distribuía y Kaká, que esta noche si se puso los galones líder, creaba las jugadas de peligro. Lass, como siempre, fue el pulmón en el medio campo y se dedicó a recuperar balones por doquier.
El primer susto para los blancos llegó tras un gran pase de Seedorf que buscaba a Pato, pero Casillas estuvo pletórico y se interpuso en el camino del brasileño. El susto espoleó al Madrid que buscó el gol y lo obtuvo tras un rechace de Dida a tiro de Kaká. Esta vez fue Benzema el que envío al fondo de la red el esférico. Los blancos obtenían al fin el premio tan buscado durante la primera media hora de juego.
La tónica general de la temporada para el conjunto de Pellegrini no faltó a su cita nuevamente. Tras el gol el Madrid bajó la intensidad y el Milán, como perro viejo, se vino arriba en busca del empate. Entonces llegó la polémica como en el partido en el Bernabéu. Un centro de Zambrotta le pegó a Pepe en la axila y el alemán Felix Brych señaló la pena máxima para incredulidad de todos los madridistas. Ronaldinho tiró con maestría el penalti por la escuadra y empató el partido. El brasileño no volvió a aparecer más en todo el encuentro. Una verdadera lástima lo que le ha hecho la mala vida a este pedazo de futbolista.
Con empate a uno, Pato anotó el segundo de su equipo, pero el colegiado entendió que había sido falta del atacante y anuló un gol a priori legal, por supuesta falta a Arbeloa. Los madridistas suspiraban de alivio. No fue la noche del colegiado que permitió el juego brusco de jugadores como Ambrosini o Ronaldinho. Cada vez que ambos perdían el balón cometían falta. Ronnie se pudo ir tranquilamente a la ducha antes de tiempo, pero el arbitraje europeo dista mucho de tales hechos. Con este diálogo de intenciones se llegó al descanso.
Tras la reanudación, no mejoró mucho más el Madrid. De hecho, perdió un poco el control del balón y se dedicó a aguantar las débiles acometidas milanistas que apenas crearon peligro. Ambrosini tuvo el gol de la victoria, pero remató con el hombro y en dirección contraria a la portería. Pato lo siguió intentando pero se topaba una y otra vez con Álvaro Arbeloa. Seedorf quiso desequilibrar la balanza en el mediocampo, pero Lass se lo impidió una y otra vez, robando balones y generando contras. El empate se mascaba en el ambiente.
Pellegrini decidió realizar un par de cambios para probar fortuna. Higuaín, que esta vez no estuvo afinado como frente al Getafe, dejó su puesto a Raúl y Van Nistelrooy entró por Benzema. Cambio de delantera con un objetivo, buscar otra forma de hacer gol pero, a la vez, no arriesgando en exceso por si las moscas. Van der Vaart que había estado calentando toda la segunda mitad volvió a tomar asiento. El holandés podría haber contribuido gratamente en el ataque blanco, pero el técnico chileno no lo entendió así.
La entrada de Raúl generó un mayor aumento de las jugadas de ataque. El 7 lo intentó buscando la pared con Marcelo, pero el brasileño la mandó fuera, también de jugada personal, pero tras hacerle un caño a Pirlo fue derribado por el italiano. En una de estas el Capitán tuvo la última en un disparo desde fuera del área pero Dida, o mejor dicho, su , se encontró con el balón. De aquí al final nada más que reseñar.
Con el pitido final y el reparto de puntos concluyó el encuentro en San Siro. Un encuentro en el que el Real Madrid buscó en la primera parte la victoria y se conformó en la segunda con el empate. Mientras que el Milán no salió de su cueva, nada más que a la contra. Ambos equipos se jugarán el pase ante Marsella y Zúrich.
Javi Taboada
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Un equipo de geriátrico doblega al Real Madrid

El Real Madrid se volvió a encontrar nuevamente con una inesperada derrota, ante un rival del que se esperaba poco y cuya media de edad en el campo superaba la treintena de años. Pirlo y Pato en dos ocasiones anotaron los goles milanistas. En el Real Madrid, el mejor fue Raúl que anotó un gol y dio a Drenthe la asistencia del segundo tanto blanco. El árbitro De Bleckeree cuajó una pésima actuación
El Milán se presentaba en la capital española más muerto que vivo. Su mala racha en la Serie A, su inesperada derrota en la anterior jornada de Champions ante un rival como el Zúrich y el letargo de sus estrellas hacían presagiar una victoria clara para el conjunto blanco. Pellegrini había avisado antes del choque que el conjunto rossonero no estaba acabado y que sus jugadores iban a poner las cosas más que difíciles.
El técnico madridista decidió salir a por todas desde el inicio y puso en liza su “once de gala”, con la ausencia claro está de Cristiano Ronaldo por lesión. Leonardo, por su parte, también salió con sus mejores jugadores para tratar de dar la sorpresa. Sin embargo, fue una estrategia un poco arriesgada pues dejaba muchos espacios libres para que los merengues tuvieran el balón y creasen peligro, un peligro que apenas llegó.
Comenzaron los dos equipos metidos en el partido, la posesión se sucedía entre uno y otro, pero las ocasiones no llegaban. La primera jugada de peligro fue obra de Benzema que se internó en el área y cuando pisaba línea de fondo fue derribado por Zambrotta. El italiano hizo una tijera al francés, sin embargo el colegiado De Bleckeree se hizo el sueco. Mal empezaba el árbitro que ya había condenado al Madrid en Anfield el año pasado.
El Real Madrid no inquietaba, pero el Milán tampoco lo hacía. Las llegadas de ambos equipos se contaban con cuentagotas y casi nunca llevaban peligro. En una de esas jugadas, Granero disparó con rabia, pero Dida atajó en dos tiempos, o eso pensaron muchos, pero el balón se le escapó de las manos y ahí apareció el más listo de la clase, al que daban por muerto, al que daban por acabado, apareció Raúl para poner por delante a los blancos. Un gol de pillo que le sirve al Gran Capitán para convertirse en el máximo goleador en competiciones europeas.
Los blancos ya habían echado el diente a su presa. Sin embargo, en lugar de darse un festín decidieron dejarle con vida, y el Milán no desaprovecharía la oportunidad. Los rossoneros apenas aparecieron tras el gol, todavía estaban aletargados. Ronaldinho deambulaba por el campo sin sentido, ni corría, ni encaraba, ni se iba de su sombra. La zaga milanista dejaba hacer al Madrid, sin embargo los blancos no aprovechaban esos pequeños regalos. Marcelo lo intentó con varias cabalgadas, Benzema hizo lo propio, pero el francés lleva un tiempo en dique seco, mientras en defensa Albiol y Pepe se erigían como amos y señores de la zaga.
Los blancos no ponían intensidad, no le ponían ganas. Si al menos hubieran metido una marcha más, el Milán se hubiese ido al descanso con tres o cuatro goles, pero el equipo de Pellegrini no quiso jugar o no supo cómo hacerlo. El árbitro hizo sonar su silbato y se llegó al descanso. La primera parte de lo que se esperaba como un gran partido, había dejado mucho que desear.
El segundo tiempo no comenzó con grandes variaciones, y es que el Madrid siguió teniendo el balón y el Milán esperando haber que hacían. Por entonces llevaban ya los blancos 9 saques de esquina botados. Kaká quiso aparecer y resolver ante su ex-equipo, pero no supo cómo hacerlo. Un tiro suyo fue atajado sin problemas por Dida.
El Milán seguía dormido, pero Pirlo quiso despertar a los de Leonardo de su letargo. El italiano se sacó de la manga un trallazo que se coló pegado al palo de la meta de Casillas, era el minuto 62 y los italianos empezaban a animarse. El Real Madrid lejos de salir a por todas, dejó que fueran ahora los milanistas los que llevaran la batuta. Esta fue la sentencia de los merengues. Cuatro minutos después del fantástico gol de Pirlo, llegó el segundo. Ambrosini conectó con Pato, que ya se había zafado de Albiol. Casillas salió, pero no acertó a tocar el balón y la jovenperla brasileña puso por delante a los suyos.
Pellegrini miró entonces al banquillo, pero se encontró que sólo disponía seis jugadores, ninguno de ellos delanteros y a excepción de Van der Vaart todos ellos tenían cualidades defensivas. El técnico introdujo en el campo a Drenthe y sacó a Granero. Una apuesta muy arriesgada, que le salió bien al chileno. Drenthe empataría el partido en el minuto 75 con un fuerte disparo desde la frontal, tras saque de esquina de Raúl. El Santiago Bernabéu esperaba una remontada y muchos cantaron gol en un tiro de Kaká que Raúl empujó a la red, pero el delantero se encontraba en claro fuera de juego.
El tiempo empezaba a tocar a su fin y el Milán se iba animando cada vez más, al ver que podían sacar tres puntos de su visita al feudo madridista. Ronaldinho, que en todo el partido no había hecho nada, se marcó una galopada en la que dejó sentado a Pepe, su pase lo mandó Seedorf a las nubes. En la siguiente jugada llegaría la polémica, pues un saque de esquina fue rematado por Thiago Silva, pero el colegiado pitó falta sobre Raúl. Ronaldinho dio un manotazo al capitán que trataba de impedir que Nesta se acercara en tono amenazante al árbitro. En vez de sacar tarjeta al brasileño. El holandés amonestó a Nesta y a Raúl.
El partido tocaba casi a su fin, cuando nuevamente Pato apareció en escena y se aprovechó de un fallo defensivo de los merengues para batir a Casillas. El 2 a 3 final ya lucía en el luminoso. Con el pitido final se acabó un encuentro aburrido y atípico donde la vieja guardia pretoriana se impuso a la galaxia blanca.
Javi Taboada [www.futboldelujo.com]
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Dos cambios de guión en un partido loco

El partido que se vivió ayer en el Nuevo José Zorrilla tuvo de todo: un duelo de cánticos entre aficiones, goles, expulsiones, una lesión y dos importantes protagonistas, Diego Costa e Iker Munianin. La unión de todo esto hizo que un partido sin un fútbol espectacular estuviese muy emocionante y diera mucho que hablar.
Ambos equipos saltaron al terreno de juego con la intención de enmendar los malos resultados de las últimas jornadas. Los primeros minutos fueron para el Athletic que salió con una velocidad más. Pese a eso, el conjunto local pudo adelantarse en un centro de Sesma al que no llega Diego Costa por poco en el primer palo y que terminó rematando fuera Sisi en el segundo palo.
La réplica la dio el Athletic poco después por medio de Toquero, pero su cabezazo no encontró portería. Fue un tímido aviso de lo que llegaría más tarde. Un perfecto disparo de Susaeta desde fuera del área adelantaba a los leones para regocijo de la afición bilbaína que, en un número cercano a los 3000, no dejó de animar durante la primera parte. El gol de Susaeta despertaba los fantasmas del conjunto pucelano, que no es capaz de ganar en casa. Sin embargo, tras ese gol todo iba a cambiar.
Dos jugadas desgraciadas propiciaron el primer cambio de guión del partido, y le pusieron al Valladolid la remontada en bandeja. En primer lugar, la lesión de la referencia ofensiva del Athletic –Fernando Llorente– en el minuto 13, tras recibir un cabezazo tremendo de Nivaldo y, posteriormente, la expulsión de Ustariz por claro derribo a Diego Costa cuando se marchaba solo para encarar la porteria de Iraizoz.
Todo esto trastocó los planes de Caparrós que se vio obligado a hacer dos cambios prematuros e inesperados, el de Joseba Etxeberria por el lesionado Llorente y el del defensa Etxeita por Yeste, un cambio obligado por la expulsión para conservar el resultado. El Valladolid espabiló viendo que se le ponía el partido de cara y dio su mejor versión, aunque fuera en superioridad numérica. Canobbio y Diego Costa se cargaron la responsabilidad ofensiva a sus espaldas y así llegaron las ocasiones pero no los goles. Con el 0-1 se alcanzó el descanso, aunque la sensación general que había en el estadio era de que el partido no iba a finalizar así.
Tras el descanso, al Valladolid le costó entrar de nuevo en el partido. Tuvo que ser la entrada de Manucho la que aportara mayor frescura al ataque pucelano y así regresaron las ocasiones. En el minuto 56 Etxeita sacó un disparo peligroso de Sesma en el área pequeña. El Valladolid avisaba y no tardaría en llegar el empate. Sólo pasaron cinco minutos de esa ocasión para que el mejor del partido, Diego Costa, tras un gran pase de Sisi, lograra batir a Iraizoz con un disparo cruzado.
La afición local se envalentonó tras el empate y comenzó a llevar a los suyos en volandas, mientras que la afición del Athletic no las veía todas con su equipo. Fruto del empuje local llegó el segundo y la remontada, tras cabecear Nivaldo un centro de Álvaro Rubio en una falta lejana. Parecía que ya no se le iba a escapar el partido a los pucelanos, pero el guión iba a cambiar de nuevo radicamente.
Un minuto después, tan solo, del gol de Nivaldo, iba a ser expulsado Alberto Marcos por doble amarilla tras zancadillear a Susaeta. Los dos equipos se quedaba en igualdad de condiciones pero lo peor para el Valladolid sería el lanzamiento de la falta ya que tras el mismo, Iker Muniain recogió el balón suelto en el área y con suspense logró batir a Jacobo que pudo hacer más en esa acción. Iker hizo historia con este tanto ya que se convierte en el goleador más joven de la historia de la Liga.
Todo cambiaba para el Valladolid pero todavía quedaba más. Minutos después Nivaldo también fue expulsado y el conjunto local pasó en poco tiempo de ir ganado en superioridad numérica a ir empatando en inferioridad. Pese a eso, en un alarde de pundonor el conjunto pucelano tuvo la opción de marcar el gol de la victoria, aunque Diego Costa esta vez no acertó con la portería de Gorka. También tuvo la suya el Athletic, pero salvó Jacobo. El marcador de este partido loco no se movería ya, dejando un sabor agridulce a la parroquia vallisoletana que no sabe lo que es ver ganar a su equipo desde hace cinco meses.
Cristian Padilla
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A la expectativa

Una mano adornada con cinco colores, los colores olímpicos, es la esperanza de miles e incluso millones de personas este viernes 2 de octubre. Esperanza en conseguir la ansiada celebración de los JJ.OO. del año 2016 en Madrid. El esfuerzo, empeño e ilusión de cientos de personas que han desarrollado la candidatura madrileña para organizar tales JJ.OO. se plasmará en la reunión del Comité Olímpico Internacional que se celebrará en Copenhague.
Aparentemente, las cuatro ciudades candidatas a albergar los JJ.OO. (Tokio, Chicago, Río de Janeiro y Madrid) parten con unas posibilidades muy similares para la obtención del triunfo. Indudablemente, todas las ciudades tienen sus “pros” y sus “contras”, pero su importancia varía, lo cual puede desequilibrar la balanza hacia una u otra candidatura.

Así, Tokio, por ejemplo, ha propuesto la idea de realizar los "juegos más compactos y eficientes de la historia" aunque el mayor obstáculo de Tokio será los pasados JJ.OO. de Pekín 2008.
En el caso de Chicago, su proyecto es compacto y está lleno de enorme experiencia, fruto de la organización de eventos mundiales como los JJ.OO. de 1904, los Juegos Panamericanos o ser una de las sedes del mundial de futbol de 1994. Los grandes problemas de Chicago son, por un lado, la falta de financiación; y por otro, el escaso apoyo popular a la candidatura, solucionado éste último en parte por la presencia del presidente Barack Obama en la reunión de Copenhague.
Río de Janeiro tiene un buen proyecto aunque falla en aspectos importantes como las infraestructuras, la seguridad, su nivel de desarrollo… Sin embargo tiene a su favor que no se ha celebrado nunca las olimpiadas en Suramérica, aspecto interesante y a valorar por el COI.
En el caso de Madrid su proyecto es muy bueno (si no el mejor, de los mejores). Tiene una estructura muy compacta, con buena financiación y un gran apoyo popular (fundamentales sin duda), pero el lastre está en la dificultad de organización en sus administraciones (municipales, provinciales, regionales y estatales) que provoca la pérdida de cierto dinamismo y efectividad en su candidatura, a lo que se uniría el problema de repetir JJ.OO. en el continente europeo, tras los que se celebrarán en Londres en 2012, situación que de darse el caso, no se produciría desde 1952. A pesar de ello, sus posibilidades son altas, no cuestionando nadie la calidad del proyecto madrileño.

Si bien es verdad, las dudas llegaron a la candidatura madrileña con el desarrollo del informe del COI, publicado a comienzos del mes de septiembre en donde a la ciudad de Madrid no se la colocaba en una posición favorable. El texto presentado por el COI ponía de manifiesto los problemas más destacados (y mejorables) de cada candidatura. Para ello se sirvieron de once criterios, como por ejemplo las infraestructuras generales de las ciudades, de las condiciones medioambientales y su impacto, de la seguridad, de la financiación, del apoyo del gobierno, de sus normas legales y la opinión pública…
No obstante, hay que tener también en cuenta que el informe realizado no es vinculante y que además los análisis que desarrollan son muy estrictos, poco coincidentes en ocasiones con el resultado final de la votación del COI. Por ello, Madrid no dio mucha importancia al texto, sino que más bien ayudó a abrir los ojos de sus delegados y dar más impulso y motivación a su candidatura.
Asimismo, la candidatura madrileña dio un golpe de efecto el domingo 27 de septiembre con la celebración de un acto multitudinario en la plaza Cibeles, demostrando, una vez más, el inmenso apoyo que posee y el deseo de todos sus ciudadanos de celebrar unos JJ.OO. No es desdeñable tampoco el interés y participación de autoridades políticas, de deportistas, de figuras españolas vinculadas al olimpismo… las cuales participarán en la delegación española enviada a Copenhague con motivo de este acto (es el caso de Pau Gasol, Rafa Nadal, José Luis Rodríguez Zapatero, Fermín Cacho…), siendo destacada la presencia del Rey y de Juan Antonio Samaranch, que pueden aportar apoyos extra para Madrid que no vendrían nada mal. Además, no hay que olvidar que una buena puesta en escena y explicación de la candidatura serán claves para obtener la simpatía de los miembros del COI.
A mi parecer, la decisión a tomar se presenta apasionante, ya que todas las candidaturas tienen serias posibilidades si se analizan detenidamente sus proyectos. Si bien es verdad, creo que la candidatura de Río de Janeiro tiene serias posibilidades de vencer por el hecho de estar en Suramérica y por su importancia emergente a nivel mundial. A pesar de ello, no hay que perder la esperanza en Madrid, la cual considero como la mejor candidatura por ser la más completa y porque la que además… “Tengo una corazonada”.
Álvaro Baños
Etiquetas: C. M. Peñafiel, Madrid 2016